Dolors callís

Adjunta a la dirección en Miquel Avícola S.A.

El valor añadido de una empresa familiar

Dolors Callís trabaja en Miquel Avícola desde hace cinco años, donde desempeña el cargo de adjunta a la dirección, y después de haber pasado diez años de su trayectoria laboral en otra empresa del sector, en este caso ajena a la familia. Reconoce que trabajar en una empresa familiar tiene una serie de valores añadidos que van más allá de los puramente profesionales. “El perfil de empresario que conozco como mi padre es el de una persona que antepondrá los puestos de trabajo a los índices de rentabilidad. Primero son las personas y la permanencia de la empresa en el tiempo, en la inversión constante; evidentemente, dentro de las posibilidades que tenemos”.

El paso más difícil en una empresa de este tipo es, sin duda, la incorporación de personas de fuera a nivel directivo que sean “depositarias de confianza” y, por otra parte, “a las que se les delegue adecuadamente”. También supone todo un reto en una empresa familiar separar todo lo que se pueda los roles familiares de los estrictamente empresariales.

En Miquel Avícola, Dolors Callís desempeña tareas de gestión técnica además de las directivas, así como es responsable de la gestión de calidad de la sala de incubación. Cuando mira atrás recuerda este negocio familiar compartiendo las ilusiones y angustias propias de una empresa tanto en los momentos buenos como en los difíciles, y afirma que vive el día a día en este trabajo como una continuación “del proyecto que mis padres comenzaron y que todavía, por suerte, compartimos”, con todo el valor sentimental que esto conlleva.

Sobre la delicada coyuntura por la que pasa el sector actualmente, Callís explica que la situación sólo mejorará si conseguimos aportar valor al producto frente al consumidor, ya que “el poder de compra está excesivamente concentrado”. Además, apunta que “en nuestro mercado existe una singularidad: la existencia de un operador en el sector de cadenas de supermercados que concentra una parte muy importante de la venta y que comercializa huevos a bajo coste”. Por eso, “resulta difícil posicionar el producto de una manera diferente”.

De cara a la entrada en vigor de la normativa de bienestar animal en 2012, Callís piensa que “las empresas catalanas y españolas en general están en un alto nivel tecnológico y de competitividad, lo cual hará difícil la entrada de producto exterior”. Así que hay que seguir trabajando para mantener este nivel y evitar que a partir de esa fecha puedan entrar en nuestro mercado huevos de otros países, tal y como algunos vaticina.